jueves, 9 de diciembre de 2010

Noches de Diciembre



Como toda chica, lo primero que hice al llegar a casa fue quitarme los zapatos, las lentillas y desmaquillarme. Mi pelo y toda mi ropa olían a tabaco, cosa que no soporto, pero la pereza era tal, que pasé de quitármela y fui corriendo hacia el sofá. Me tiré encima suyo y nos pusimos a ver la tele (y no, no es que hagan mucha cosa a las 6 de la madrugada). Con dos mantas encima nuestro y abrazados, reíamos juntos de esa recopilación de imágenes freaks que apenas veíamos debido a nuestra miopía y observamos a ese angelito que teníamos cerca. Y el tiempo nos pasó volando hasta que nos dimos cuenta de la hora que era gracias a los dibujos animados que se apoderaron de nuestras risas. Decidimos apagar la tele, ya que creíamos que habían cosas mas interesantes para hacer que observar cuatro muñequitos peleando. A oscuras, y entre cosquillas y besos, me abracé muy fuerte a el, como si fuera nuestro último amanecer juntos. Y después de un buen rato haciendo de la suyas, conseguí dormirme con su cabeza sobre mi. Así fue como me acosté y como desperté dos horas después. Entonces me levanté sigilosamente y lo tapé. Me quedé embobada observándolo hasta que abrió un ojo y me dedicó una sonrisa de "Buenos días"

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